AmigosDilema de la redacción
Le pido un depósito a mi amigo para prestarle mis libros: ¿soy tacaño?
Me encantan los libros, y cuido mucho los míos. A mi mejor amigo también le encantan, pero a su manera: dobla las esquinas de las páginas, lee en la bañera y usa rebanadas de jamón como separador. Casi no exagero. Tres de mis novelas volvieron onduladas, una con una mancha de salsa de tomate. Así que la última vez que me pidió un libro, le pedí cien pesos de depósito, que le devuelvo cuando el libro vuelva en buen estado. Se rio a carcajadas, y luego entendió que no era broma. Me dijo que estaba convirtiendo nuestra amistad en una biblioteca pública.
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