TrabajoDilema de la redacción
Me quedé con su escritorio junto a la ventana: ¿hice mal?
En nuestra área hay un solo escritorio junto a la ventana, con vista a los árboles. Mi compañero lo ocupaba desde siempre. Cuando se fue tres semanas de vacaciones, me instalé ahí. Desde el año pasado, la empresa habla de “escritorios libres”: cada quien se sienta donde quiere y el primero que llega elige. Está escrito en un cartel del ascensor. Cuando volvió, encontró mis cosas en “su” escritorio. Le expliqué la regla. Me respondió que siempre llegaba a las 8 justamente para conservar ese lugar, y que aprovechar sus vacaciones era desleal. Desde entonces, los dos llegamos a las 7:45. Es una carrera.
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