VacacionesDilema de la redacción
Una regla inventada en pleno juego de mesa arruinó la noche
Cada noche de nuestras vacaciones en familia, en una finca del Eje Cafetero, jugamos a un juego de mesa grande donde se compran calles y se construyen casas. Yo siempre soy el banco. Una noche, la partida llevaba dos horas y ya era tarde. Para acelerar, anuncié una regla nueva: el dinero de las multas va al centro del tablero, y el que cae en la casilla del estacionamiento se lo lleva. Muchas familias juegan así. Mala suerte: justo después caí yo. Mi cuñado gritó que era un complot, barrió los billetes de un manotazo y se fue a dormir. A los niños les pareció genial, pero el desayuno estuvo helado.
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