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¿Quién Tiene la Razón?

Adopté un gatito sin preguntarles a mis roomies: ¿metí la pata?

Dilema de la redacción18 de octubre de 2026· Sé el primero en votar

Historia inventada por la redacción para abrir el debate, no un testimonio real.

Mi versión

Una compañera del trabajo buscaba casa para una camada de gatitos. Vi uno en una foto, chiquito, anaranjado, con una oreja doblada. Amor a primera vista. Lo llevé al departamento esa misma noche. Pensé que mis dos roomies se iban a derretir. Uno se derritió. La otra, mucho menos: no es muy de gatos, y le da miedo que dañe el sofá, que es suyo. Desde entonces, el gatito se afiló las uñas en el brazo del sofá y se durmió en su cesto de ropa sucia. Me pide que busque una solución. Yo creo que exagera: pesa ochocientos gramos.

La versión de la otra persona

Mi roomie considera que un animal en un departamento compartido se decide entre los tres. No tiene nada contra el gatito, pero no eligió vivir con un gato, y ya tiene rasguños en su sofá. Según ella, debí preguntar antes, aunque la respuesta hubiera sido que sí. Pide, por lo menos, que protejamos sus muebles.

Entonces, ¿quién se equivocó?

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